El club de las historias.

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Algunas veces en este blog recibimos mensajes, esta vez nos contaron una historia sobre una cita, por respeto a la autora hemos cambiado los nombres para poder compartirla, ahora leamos lo que tiene que decir.

“Mi nombre es Ariadna, tengo 20 años y hace poco me encontré en una convención a un chico que me caía muy bien y que me gustaba, las instalaciones eran en el CNA por lo que había mucho pasto, un grupo de amigos nos quedamos de ver ahí y fue muy divertido.

Él se acercó por atrás y tocó con su dedo mi hombro yo voltee sorprendida de verlo ahí, nos pusimos al corriente, cuando llegamos a nuestras casas seguimos hablando en el ese entonces Messenger así que hablamos sobre salir nuevamente.

Uno de los eventos que se acercaban es un festival que hacen en la Embajada japonesa llamado el Akimatsuri que es el festival por la entrada del otoño todos mis amigos iban a ir así que se me ocurrió invitarlo a salir, yo estaba muy nerviosa pero logré con todos mis miedos y se lo propuse me dijo que sí.

Estaba muy emocionada porque era la primera vez que invitaba a salir a alguien, a una cita mejor dicho. En ese entonces yo estudiaba corte y confección así que me hice mi vestido obviamente con ayuda de mi mejor amigo Montserrat. La tela era blanca con estampado de flores rosas, lo usaría con mis tenis marca converse rosa y mi cabello combinaría sin querer ya que era naranja.

Montserrat me hacía mucha burla y yo no podía evitar sonrojarme con los comentarios, el chico me gustaba mucho y que me atrevería a ir con él me daba muchos nervios. Más rápido de lo que esperaba llegó el día.

Nos quedamos de ver en una estación de metro que ambos nos quedaba, mi vestido era muy fresco aunque no estaba acostumbrada a sentir el aire en las piernas, mis tenis se veían bien, usé unos broches rosas que combinaban y me sentía bonita. Llegué a la estación y él ya estaba sentado en una columna del metro sobre los pisos de mármol que hay en casi todas las estaciones del metro leyendo un libro.

Me acerqué y se levantó para saludarme con un beso en la mejilla. Él era muy alto, tenía tez blanca, labios gruesos, flaco y venía vestido con un pantalón de mezclilla negro, tirantes y una playera de un grupo de rock que no recuerdo si era Pink Floyd encima una camisa de cuadros y un sombrero tipo Pachuco que era el accesorio perfecto para el armazón de sus lentes.

Guardó su libro, era sobre un músico muy famoso de Jazz –obviamente muerto-. Nos quedamos de ver con Montserrat y su esposo en un metro, hubo un momento donde ella me apartó para hablar mientras el esposo de Montserrat y él fumaron juntos, supongo es lo que pasa con ese club implícito de fumadores.

Llegamos al festival y estuvimos con mis amigos un rato, hubo un momento donde nos quedamos solos y estaba agradable aunque yo estaba demasiado nerviosa porque veo que entre los asistentes estaba mi ex con quien me llevo muy bien.

Se acercó a mí y hablamos lo gracioso es que a lo lejos nos veía mi cita con ojos de pistola porque le había contado parte de nuestra historia, mi ex y yo nos limitábamos a reír. Después nos fuimos juntos en el metro y fue una muy buena experiencia poder haber salido con él desde mi iniciativa.

Obviamente no le dije que ese vestido fue hecho para la ocasión y que casi no me vestía de rosa, además en una ocasión me dijo que me veía linda. Creo que a veces la clave es atreverse a pedirle a alguien que salga contigo, así nunca te arrepentirás.”

Muchas gracias Ariadna por compartirnos tu historia y es verdad es mejor intentarlo que quedarse con las ganas, si quieren ver su historia publicada aquí manden un correo electrónico o déjenla en los comentarios.

¡Hasta la próxima!

Si quieres saber más entra a Mármoles Arca

Fuentes: YouTube, Mármoles Arca, TimeOut México 

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